lunes, 4 de febrero de 2008

Jaculatoria


rézame
embrújame
céntrame
concéntrame
tómame
madrúgame
canélame
entrebáilame
tenme
entiémpame
empiélame
empléame
entrepiérname
envuélveme
pubísame
avísame
aprisióname
elígeme
tempráname
encandílame
claréame lévame
llévame
llámame
lluéveme
cállame
diferénciame
recórreme
distíngueme
enyémame
enjuévame
ábreme
recíbeme
átame
desátame
persígueme
arrópame
suspírame
ladérame
agítame
nicotíname
acósame
dientéame
resucítame
circúlame
madérame
esperánzame
acúname
vientréame
siénteme
encímame
enséñame
ensiéname
líbrame
galópame
azúlame
hembréame
hermáname
mañáname
espíname
acéchame
hamácame
amárrame
amásame
ensélvame
enrédame
abrílame
lámeme
alméame
enciéndeme
saetéame
estoquéame
insómniame
enllúviame
alégrame
emborráscame
ventáname
enhójame
deshójame
enrámame
ármame
desálmame
amórame
arómame
achíname
enchínchame
enlúname
resábiame
aguitárrame
astíllame
ampárame
enrúmbame
embálame
enrámame
recórreme
empálmame
enmúgrame
encuéntrame
enlúchame
encúbreme
estréllame
asómbrame
desgárrame
enguérrame
siéntame
arrodíllame
sujétame
corcélame
cabálgame
revélame
aquiétame
afírmame
enceguéceme
marinéame
rásgame
arrincóname
enzaguáname
aléjame
azuléjame
azafráname
luciernágame
castáñame
coróname
corazóname
espárceme
arbólame
puéblame
algazárame
avelláname
alborózame
conténtame
camíname
gózame
estrújame
ultrájame
bullaranguéame
desgárrame
esperánzame
golpéame
lácerame
quémame
guerréame
fréname
desenfréname
acentúame
extenúame
persígname
apresúrame
jardinéame
solápame
endiósame
endiáblame
cascájame
encántame
hechízame
solicítame
necesítame
neblíname
charáguame
charángame
escopétame
agállame
visióname
engáname
enrútame
cópiame
cronópiame
defiéndeme
declárame
inclúyeme
fortaléceme
inclíname
ordéname
álzame
levántame
despiértame
espúmame
empúñame
respírame
acométeme
resóplame
retúndame
enarbólame
volcáname
oriéntame
irrádiame
aguíjame
llégame
abúndame
felíname
preténdeme
absórbeme
torréntame
fecúndame
escárbame
abalánzame
enráyame
broncéame
embróncame
revuélveme
titáname
enmárchame
esgrímeme
desencadéname
yérgueme
víbrame
truéname
atorbellíname
échame
tardéceme
nochéseme
deséchame
entiérrame
destiérrame
desentiérrame
empátriame
sálvame

pablo mora


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viernes, 1 de febrero de 2008

El plato de leche

El plato de leche - Georges Bataille - http://agalma.wordpress.com/


Crecí muy solo, y desde que tengo memoria sentí angustia frente a todo lo sexual. Tenía cerca de 16 años cuando en la playa de X encontré una joven de mi edad, Simona. Nuestras relaciones se precipitaron porque nuestras familias guardaban un parentesco lejano. Tres días después de habernos conocido, Simona y yo nos encontramos solos en su quinta. Vestía un delantal negro con cuello blanco almidonado. Comencé a advertir que compartía conmigo la ansiedad que me producía verla, ansiedad mucho mayor ese día porque intuía que se encontraba completamente desnuda bajo su delantal.


Llevaba medias de seda negra que le subían por encima de las rodillas; pero aún no había podido verle el culo (este nombre que Simona y yo empleamos siempre, es para mí el más hermoso de los nombres del sexo). Tenía la impresión de que si apartaba ligeramente su delantal por atrás, vería sus partes impúdicas sin ningún reparo.


En el rincón de un corredor había un plato con leche para el gato: “Los platos están hechos para sentarse”, me dijo Simona. “¿Apuestas a que me siento en el plato?” –“Apuesto a que no te atreves”, le respondí, casi sin aliento. Hacia muchísimo calor. Simona colocó el plato sobre un pequeño banco, se instaló delante de mí y, sin separar sus ojos de los míos, se sentó sobre él sin que yo pudiera ver cómo empapaba sus nalgas ardientes en la leche fresca. Me quedé delante de ella, inmóvil; la sangre subía a mi cabeza, y mientras ella fijaba la vista en mi verga que erecta, distendía mis pantalones, yo temblaba.


Me acosté a sus pies sin que ella se moviese y por primera vez vi su carne “rosa y negra” que se refrescaba en la leche blanca. Permanecimos largo tiempo sin movernos, tan conmovidos el uno como el otro. De repente se levantó y vi escurrir la leche a lo largo de sus piernas, sobre las medias. Se enjugó con un pañuelo, pausadamente, dejando alzado el pie, apoyado en el banco, por encima de mi cabeza y yo me froté vigorosamente la verga sobre la ropa, agitándome amorosamente por el suelo. El orgasmo nos llegó casi en el mismo instante sin que nos hubiésemos tocado; pero cuando su madre regresó, aproveché, mientras yo permanecía sentado y ella se echaba tiernamente en sus brazos, para levantarle por atrás el delantal sin que nadie lo notase y poner mi mano en su culo, entre sus dos ardientes muslos.


Regresé corriendo a mi casa, ávido de masturbarme de nuevo; y al día siguiente, por la noche, estaba tan ojeroso que Simona, después de haberme contemplado largo rato, escondió la cabeza en mi espalda y me dijo seriamente: “no quiero que te masturbes sin mí”. Así empezaron entre la jovencita y yo relaciones tan cercanas y tan obligatorias que nos era casi imposible pasar una semana sin vernos. Y sin embargo, apenas hablábamos de ello. Comprendo que ella experimente los mismos sentimientos que yo cuando nos vemos, pero me es difícil describirlos.


Georges Bataille

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miércoles, 30 de enero de 2008

Chicas que leen

http://agalma.wordpress.com





Un Blog de chicas con libros. Un sitio que recopila imágenes de mujeres leyendo ¿Fetichismo cultural? Tal vez, lo cierto es que hay cientos de fotos de chicas de todas clases y actitudes, acompañadas por libros y libracos. El blog presenta también links a otros sitios: mujeres con copa de vino, chicas tomando el té o durmiendo.


http://babeswithbooks.blogspot.com/

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martes, 29 de enero de 2008

Cuerpo como territorio de resistencia